Bancos de Niebla
En el sumidero de la vida,
moran, únicas llaves, “maestras”,
que abren las puertas blindadas,
del oscuro velo, de la razón moderna.
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
Sólo en la esencia del odio y de la ojeriza,
que las obliga siempre, A convivir escondidas,
entre máscaras de teatro,
y clichés preestablecidos;
Hallarás la guisa de expulsar las llamas,
“Laguna Estigia”, de tu músculo más herido.
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
Allá donde ningún precio,
es lo suficientemente alto,
como para pagar la identidad con uno mismo;
Te encontrarás, con las últimas musas indigentes,
Dispuestas a ayudarnos en el retorno,
al ser que nos es propio…
¡El de las palabras precisas!
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
moran, únicas llaves, “maestras”,
que abren las puertas blindadas,
del oscuro velo, de la razón moderna.
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
Sólo en la esencia del odio y de la ojeriza,
que las obliga siempre, A convivir escondidas,
entre máscaras de teatro,
y clichés preestablecidos;
Hallarás la guisa de expulsar las llamas,
“Laguna Estigia”, de tu músculo más herido.
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
Allá donde ningún precio,
es lo suficientemente alto,
como para pagar la identidad con uno mismo;
Te encontrarás, con las últimas musas indigentes,
Dispuestas a ayudarnos en el retorno,
al ser que nos es propio…
¡El de las palabras precisas!
¡Despierta! ¡Todo es mentira!
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