Vuelven a cruzarse en mi camino,
las cansadas musas indigentes,
que anteayer me trasladaban al mañana.
Y que anoche sin aviso o despedida,
se esfumaron de repente de mi vida,
como vidas del fatídico Hiroshima.
No dejaron verse,
¡y es extraño!
en este todo tiempo atrás aún tan reciente;
¡Pues parece ser no baladí,
el motivo que llevolas al exilio!
No tuvieron más remedio que la huida,
cuando fueron por demonios desahuciadas,
desterradas de esa calle subalterna,
donde siempre les tiraba unas monedas.
en la tipica chistera de farándula.
Esa misma calle de la vida,
donde perecen siempre los hombres sabios,
los tristes hombres o los hambrientos...
la misma rua donde el lamento no se combate,
con lucha armada del pueblo llano que lo ha sufrido;
pues de antemano,
han silenciado las mentes fuertes,
las fuertes almas,
las almas llanas;
con opio y circo,
con miel de labios,
con oro y moro muy bien lavado....
Por todo ello:
Cabizbajas se disculpan por vacíos,
que pudieran en mi mente ocasionarse,
ya sea bien: por sus dañinos ecos de la nada;
o bien quizá: por ese mudo;
mudo tañir de tanta ausencia.
¡Que son presencia nula y vaga en mi cabeza!
Y es verdad que todo eso ya no importa,
¡de nuevo firmes os presentasteis en mi barrio!
Marcando el fin en mi diário,
de esta etapa, rara y longeva de mi barbecho,
de las ideas con ese síndrome de diógenes,
del convivir en malviviendo con la carencia;
del resistir sin esos medios adecuados,
para lograr "sacar afuera" el excedente;
los mil vertidos bien ponzoñosos,
que este mundo del absurdo y la agonía,
insiste en vomitar en nuestras almas sin descanso.
Hoy libero todo mal en justas nave,
con la palabras adecuadas,
que las vosotras "las sin techo",
inspiráis libre de cargos en mi inconsciente.
Y es entonces cuando suenan en mis labios,
los sonidos de la rabia acumulada,
y es entonces cuando escupo en este escrito,
para que nunca se olvide con el tiempo....
Derramando lágrimas, sobre escritos vanos y fugaces. Escribo más de lo que leo, como un buen aficionado. Dibujo los sonidos disonantes de mi mente transparente. Escalo a contrareloj el monte de las noches en la hinnopia. Os regalo este cuadro que he pintado, sin pinceles y sin marcos. Os invito a contemplarlo humildemente.
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