domingo, diciembre 09, 2007

Y sin haberme dado cuenta...

He sentido en mí, una aguja,
infectada con virus todavía,
sin catalogar.
Mil puñales atravesando,
el hígado que ya no tengo.
Todo ello al sentir,
de nuevo ese gran amor.
El único y verdadero que,
subyace a toda apariencia.
Más allá del tiempo,
o del espacio.
Es el amor por aquellos,
que a pesar de no haber sido elegidos,
siempre han estado ahi,
cumpliendo con su deber y su no deber...

A mis padres...

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