No LLoRaRÁ NaDiE PoR Tí


Se hace cada vez más patente, ese triste cuento reincidente, donde la espera, nunca encuentra su morada. Se eliminan cada día de mi mente, las historias sin conflicto de intereses, y las noches sin dormir por tanta ausencia. Tristes sombras se jadean de mi vida, sin poder siquiera tomar las riendas de las suyas. Se consuelan en pensar que yo doy pena, nunca faltos, de mil vanos, y potentes argumentos -¡para ellos!- Y me esmero en demostrar con palabrejas, que me esmero en demostrarles, siempre nada. Ya que entiendo que jamás podrán ni conocerme. Pues a sólo mis padres, he debido con placer el deber de enamorarles. Y aún asi voy muriendo poco a poco, descubriendo que al morir, nadie te llora, descubriendo que al morir, te mueres sólo.

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