Ya no hay luces al final del túnel,
ni cartones en los que acostarse.
¡No podemos ni comer de la basura!
Desconozco el motivo por el cuál,
he caído en un mercado laboral,
que me aleja de mi mismo.
Pero tengo mis sospechas...
No se pué vivir del rollo,
en un país de alambre y pandereta...
y las otras vías pá realizarse con mi trabajo,
o ilegales, o no dan pan para la boca.
¿Dónde está la legalidad de los hambrientos?
¿Dónde el logos de los griegos?
Debería haber elegido ser ingeniero,
e inventar armas "inteligentes".
No tendría nada de lo que preocuparme;
viajaría por el mundo gracias a la sangre de inocentes.
Pero elegí el camino de la fábula y la moraleja,
que aunque tiene mil encrucijadas,
me parece ser senda correcta,
me parece la mejor forma de ganar a la muerte,
sin espadas ni mentiras,
sin conciencia propia del que crece,
pisando al resto de la gente.
Derramando lágrimas, sobre escritos vanos y fugaces. Escribo más de lo que leo, como un buen aficionado. Dibujo los sonidos disonantes de mi mente transparente. Escalo a contrareloj el monte de las noches en la hinnopia. Os regalo este cuadro que he pintado, sin pinceles y sin marcos. Os invito a contemplarlo humildemente.
domingo, enero 10, 2010
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