La rueda pinchada
Se pasean lentamente ante nosotros,
viejos tiempos consumidos por su alzheimer.
Que,
tras haber sido agredidos de continuo,
por las zarpas afiladas,
de esos cuatro gatos que dominan,
sin espíritu,
con bigotes,
y sin rabo...
Ya sólo saben de si mismos,
el narrar vacío de sus propias cicatrices,
que aun abiertas les susurran:
¡Sois efímeros,
vulnerables:
mástiles de la guadaña...
Sois difíciles,
inestables,
que sin ser hoy,
sois mañana!
viejos tiempos consumidos por su alzheimer.
Que,
tras haber sido agredidos de continuo,
por las zarpas afiladas,
de esos cuatro gatos que dominan,
sin espíritu,
con bigotes,
y sin rabo...
Ya sólo saben de si mismos,
el narrar vacío de sus propias cicatrices,
que aun abiertas les susurran:
¡Sois efímeros,
vulnerables:
mástiles de la guadaña...
Sois difíciles,
inestables,
que sin ser hoy,
sois mañana!
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