Lágrimas de una ventana

Esa eterna ventana, me sigue mirando,
con ojos llorosos.
Parece decirme:
-¡Estamos condenados de por vida!
Cada uno a lo suyo. Le replico.
Yo, a mirar a través de tí,
¡Tú a sentir mis agonías!;
Diferentes climas, que te asolan,
en esta vieja ciudad castellana.
¿Cuánto tiempo?
¡Tira dados!
Siempre será esa transparente,
e incómoda ventana cerrada.
¡Siempre será mi ventana!

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