¡Que mal está todo!. Dormiré, para mañana no acordarme.
Que bien se me da sobrevivir,
esquivando la línea de frente enemiga,
sin ni siquiera combatirla;
Más me cuelgo los galones...
Demagogia pedante,
típica de los que arreglan el mundo,
llorando en un Ferrari.
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