El ser humano, ese ente, cuyo dios imita haciendo burla; ese ángel caído del paraíso, por su manifiesta inclinación ha satisfacer sin remedio su apetito de frutas prohibidas, y repleto de contradicciones; como mantis religiosa, que tras haber amado, fagocita sin escrúpulos a su pareja, como queriendo poseerlo. Ese ser a medias, que ilustra su existencia, pintor de pinceles chovinistas, cuyos trazos se contornan sobre óleos de poca modestia. Escriba de su propia historia, e indómito por naturaleza. Soberano de su própia tiranía, e iluso en sus propósitos. Esquivo ante su llana vanidad, e hipócrita consigo mismo. Vergonzoso en sus deseos y esperanzas. Y altivo en sus obras. Ese es el ser humano, ¡eso eres tú!
Derramando lágrimas, sobre escritos vanos y fugaces. Escribo más de lo que leo, como un buen aficionado. Dibujo los sonidos disonantes de mi mente transparente. Escalo a contrareloj el monte de las noches en la hinnopia. Os regalo este cuadro que he pintado, sin pinceles y sin marcos. Os invito a contemplarlo humildemente.
sábado, febrero 21, 2009
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