Al final de la era

Asomó su alma por el balcón,
y dejando entrever sus colmillos,
¡aulló como lobo herido!
En nombre del cambio,
se desnudó;
y sin ningún pudor comprendió,
que por fin era,
¡el final de aquella era!.
O almenos eso creía...
Bailó ufano con sus sombras,
y sonrió ante el espejo convexo;
¡Cual Max Estrella en esperpento!
Titubeante gritó su nombre,
y en silencio paseo su ruina...
¡Nunca lo conseguiría!
Ya eran demasiados intentos...
Desmoralizado golpeó su cara,
y al no sentir dolor alguno,
preguntó:
¿Sería humano al fin y al cabo?
Cómo podía saberlo,
si la bella realidad,
ya no besaba su espalda...
Esperanzado llamó al viento,
y una cálida brisa acarició sus mejillas...
Se había dado cuenta de que nunca había estado solo...

Comentarios