Valgo demasiado,
para que nadie me perturbe.
Soy todas mis ambiciones,
mis victorias,
opiniones y fracasos.
Tengo múltiples aptitudes:
Se tocar la batería,
la guitarra,
o el órgano femenino.
Se amar, cocinar, pelear,
y también se muchos chistes...
O volar sin parapente.
Pero en eso no radica mi grandeza.
Y aunque muchos intentan persuadirme;
yo no tengo patria, complejos,
ni cadenas que me aten.
¡Salvo mi buena conciencia!
Yo soy grande por mi báscula,
de justicias y verdades;
mis impulsos, y mis lágrimas.
Yo soy grande porque siempre,
me levanto tras el golpe.
Yo soy grande por que elijo,
ser yo mismo en el abismo.
Y por no cambiar nunca,
a pesar de la mentira...
Derramando lágrimas, sobre escritos vanos y fugaces. Escribo más de lo que leo, como un buen aficionado. Dibujo los sonidos disonantes de mi mente transparente. Escalo a contrareloj el monte de las noches en la hinnopia. Os regalo este cuadro que he pintado, sin pinceles y sin marcos. Os invito a contemplarlo humildemente.
miércoles, mayo 20, 2009
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