¿Qué son hoy los hombres
que siguen los impulsos del corazón?
Náufragos en las antípodas.
¡Inhertes, congelados!
de sus loros y sus "Viernes";
derrotados en hastío,
y en relente de estos tiempos.
¡Inaccesibles, olvidados!
Carabelas que no arriban a sus confines,
por estar ausentes de timones, tripulados,
por el hombre que buscaba la aventura;
y mataba por partir hacia el empíreo;
¡Enmascarados, deshonrados!
Inmensos mares que secaron,
al sufrir la asfixia de los soles;
en sus costas ya murieron,
los delfines que en sus lomos,
transportaban a las cálidas Nereidas.
¡Subrogados, humillados!
Románticos textos de amor,
en botellas que no flotan;
escritos en tinta roja,
y leídos por el olvido.
¡Racionalizados, instrumentalizados, alienados!
Así son hoy nuestros sueños,
los del hombre del estilo.
Convertidos en inútiles,
por la gente que carece de valores.
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